viernes, 1 de agosto de 2014

James Joyce. Desarrollo y transcripciones del Ciclo de Enseñanzas Lengüajes III* 2014 organizado por Sergio Larriera en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de Madrid a lo largo del mes de Julio

Lengüajes III*
Enseñanza declarada a cargo de Sergio Larriera
En la Sede de Madrid de la ELP, Julio 2014
Gran Vía 60, 2ª planta


Sinthomaquinaciones

James Joyce

http://dl.dropboxusercontent.com/u/641112/brujula.pdf
En estas sinthomaquinaciones en torno a la obra de James Joyce, y puesto que Efue su modo de habitar RSI, se tratará de recibirlo tri-di-mansionado. Para ello, habremos de parlaserlo, sonidarlo y letrasladarlo.

Sonidar a Joyce es darle sonido, ya sea oyendo su propia voz en la lectura de un breve pasaje de Anna Livia Plurabelle, o leyendo en voz alta diversos fragmentos de sus escritos.

Letrasladar pequeñas partes de sus textos a nuestra lalengüa. Pues este ciclo será en castellano, aunque con las necesarias lecturas en lalengüa joyceana. Las películas se proyectarán en versión original con subtítulos en castellano. La excepción la constituye Finnegans Wake, film que sonará en boca de los actores, y se leerá en los subtítulos la misma lalengüa, la de Joyce.

Parlaser a Joyce implicará, respecto de elementos mínimos de su escritura, abandonarse a sus múltiples derivas translingüísticas, tanto por el sonido como por el sentido, entregarse a sus resonancias simbólicas, entrar en sus misterios esotéricos, a sus evocaciones alquímicas, mitológicas, literarias, poéticas, a sus arreglos de cuentas con la historia, sus luchas con la Iglesia Católica, sus modos de combinar filosofía y estética...


*Lalengüa, término equivalente a Lalangue lacaniana. Con él se conceptualiza el conjunto de marcas con las que un sujeto se articula en la lengua. En otras palabras, y tal como plantea Jacques Alain Miller, se refiere a la palabra antes de cualquier ordenamiento léxico-gráfico, gramatical o sintáctico. Lalangue habría que enmarcarla en los primeros balbuceos, en esos sonidos sin ton ni son que señalan un goce en la emisión sonora vocal del infans.

Asistencia al ciclo:
Día
Número de asistentes
Martes 1de julio
40
Jueves 3 de julio
45
Viernes 4 de julio
33
Lunes 7 de julio
23
Martes 8 de julio
21
Miércoles 9 de julio
37
Viernes 11 de julio
39
Lunes 14 de julio
32
Martes 15 de julio
31
Miércoles 16 de julio
34
Jueves 17 de julio
30
Viernes 18 de julio
22
Lunes 21 de julio
25
Martes 22 de julio
23
Miércoles 23 de julio
15
Jueves 24 de julio
37

En el final del tercer ciclo. Palabras de agradecimiento de Sergio Larriera:

Queridas amigas y queridos amigos,  os hago llegar una nota fin de ciclo. Un abrazo.

Durante las dieciséis reuniones, comprimidas entre el 1 y el 24 de julio de 2014, a lo largo de 40 horas de sesiones, estuvimossinthomaquinando en torno a James Joyce. Al circular por el complejo laberinto de su escritura pudimos comprobar, una y otra vez la inextricable amalgama de los goces y las letras, en ese cuerpo en el que nos fuimos adentrando hasta volverlo reconocible, familiar. Y qué decir de ese ego insufrible que le fuimos ayudando a construir, o de nuestro sentimiento inefable de no entender nada y preservar, sin embargo, en nuestro “work sin progress”, nuestra obra progresiva en el pecado (sin) de amar el enigma. Y nuestras risas, nuestra “joy” cada vez que creíamos establecer un enlace.
Desde entonces, un estado oniroide en el que cosas vistas y oídas durante este ciclo joyceano infiltran mis actos de cotidiana vigilia, un embeleso cargado de emoción entretejió en la vulgaridad de mis horas, un girar de epifanías y fonemas que invaden mis sueños hasta despertarme, en fin, estoy fantásticamente atrapado en el ouroboros de la historia, en la circularidad del tiempo, en la asombrosa O del inicio de Anna Livia…
Gracias a todos aquellos que se expusieron en esta aventura sosteniendo en sus intervenciones el peso de cada sesión, así como a aquellos otros que, desde el público, supieron sostener este ciclo tanto con su silenciosa presencia como con sus sagaces preguntas o con sus propias respuestas.
Por este ánimo que me embarga, por esta inédita conexión que he tenido con Jacques Lacan en James Joyce, creo que por eso y todo lo vivido, se me impone un nombre que prefiero no silenciar:
         Círculo Lacaniano “James Joyce”.

En las entradas siguientes encontrarán las diferentes ponencias que se fueron sucediendo a lo largo del ciclo.

16-Julio-2014. La recepción de Joyce en España. Ponencia de Carlos G. Santa Cecilia en el Ciclo de Enseñanza Lenguajes III* celebrado en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de Madrid

La recepción de Joyce en España es una perspectiva más de las varias que ustedes van estableciendo alrededor de esta figura poliédrica de James Joyce. Creo que no tiene sentido, en estas circunstancias y en este contexto, inundarlos de citas y referencias literarias que pueden encontrar publicadas en los libros. La recepción de Joyce en España es muy interesante hasta el año 1975- 76, cuando, con la traducción de José María Valverde, ya se puede dar por asumido a Joyce en las letras españoles. Hasta entonces, lo que va a ocurriendo en torno a nuestro autor es significativo, sintomático y, a la vez, muy interesante, porque se van viendo los diferentes caminos de la narrativa, de la novela, incluso de la creación artística.

James Joyce. 1-Julio-2014. Dublineses. Ponencia de Miguel Alonso en el Ciclo de Enseñanzas Lengüajes III* celebrado en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de Madrid

Quiero agradecer a Sergio Larriera su invitación para participar en estas nuevas jornadas del Ciclo Lengüajes, y felicitarlo por su consolidación ya en una tercera edición. Esta enseñanza comienza a establecerse como cita imprescindible para los que nos sentimos seducidos por esas escrituras, por esas gramáticas inusuales, rotas, desvencijadas e, incluso, locas, que a veces aparecen en la literatura y que, con frecuencia, portan más verdad que muchos textos convencionales y plenos de sentido. Desde esta perspectiva, la obra de James Joyce es paradigmática, emblemática, representativa de esas escrituras locas, tanto por su potencia, como por la relación que sostiene con la verdad y con la estructura del sujeto.    

James Joyce. 1-Julio-2014. Los muertos. Ponencia de Alberto Estévez en el Ciclo de Enseñanzas Lengüajes III* celebrado en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de Madrid

Quiero empezar agradeciendo a Sergio Larriera, responsable de esta enseñanza, su invitación para participar en este curso tan atractivo y sugerente sobre la obra del escritor irlandés por excelencia, y desde luego que por excelencia para el psicoanálisis, James Joyce. La invitación en sí misma, por su oportunidad, pero sobre todo, la manera de hacerla, ha sido determinante para que yo esté hoy aquí hablándoles a ustedes de uno de los mejores cuentos de todos los tiempos en lengua inglesa, y sin lugar a dudas, uno de los mejores cuentos que he tenido oportunidad de leer en toda mi vida.

James Joyce. 4-Julio-2014. Los muertos. Ponencia de Gustavo Dessal en el Ciclo de Enseñanza Lengüajes III* celebrado en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de Madrid

Quiero agradecer a Sergio Larriera esta invitación para participar en el curso Lengüajes*, que habría que situar entre la imprudencia y la osadía, porque, realmente yo no soy un especialista en la obra de Joyce. Mi presencia aquí tiene algo de iconoclasia, porque aunque reconozco su grandeza como escritor, he de decir que Joyce no constituye un autor que me resulte especialmente atractivos. Sus cuentos me gustan y me conmueven más, pero el resto de su obra no demasiado. La considero interesante desde el punto de vista del psicoanálisis y gracias al estudio que Lacan hizo de la misma. Aún reconociendo todas las cualidades que se pueden enumerar respecto de el Ulises y Finnegans Wake, o de el Retrato del artista adolescente -que no pertenece a la misma categoría que las dos primeras- no son obras que toquen mi corazón, por decirlo de una forma que todos podamos entender. Y eso es, para mí, una condición imprescindible e indispensable como lector. Me resulta muy difícil leer una literatura que no me llegue al corazón. Insisto, es una cuestión estrictamente de gusto, y de ningún modo dejo de reconocer la altísima calidad literaria de nuestro autor.

James Joyce. 7-Julio-2014. Retrato del artista adolescente. Ponencia de Miguel Alonso en el Ciclo de Enseñanzas Lenguajes III* celebrado en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de Madrid

Agradezco a Sergio Larriera su invitación para reflexionar acerca de una de las obras fundamentales de James Joyce, Retrato del artista adolescente. Para comenzar, decir que es una obra fundamental dentro de la narrativa Joyceana, por su vivacidad, su inteligencia, su pensamiento, su capacidad para poner en juego la estructura psíquica del sujeto Stephen Dédalus, también por su armónica disparidad, su extravagancia, su locura, su enfermedad, su alegría, su afán de libertad, por su poesía, por el inigualable uso que hace de la lengua, etc., etc. Retrato del artista adolescente escribe literariamente y literalmente, a través de su protagonista Stephen Dedalus, una parte importante de la épica adolescente de James Joyce en una atmósfera de gran intensidad dramática. Y el nombre de su protagonista, Dedalus, con reminiscencias mitológicas, nos deja intuir el laberinto literario en el que vamos a ser introducidos. Habrá que desenrollar un hilo de Ariadna para no perdernos por esos recovecos incesantes hacia los que nos vemos conducidos por la singular lengua de James Joyce.

James Joyce. 15-Julio-2014. Exiliados. Ponencia de Sergio Larriera en el Ciclo de Enseñanza Lengüajes III* celebrado en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de Madrid

Nos vamos a ocupar de una obra de teatro, a saber, el texto de Joyce que lleva el título de Exiles. Es la única obra de teatro que produjo Joyce, aunque la forma teatral aparece en algunos de sus textos, fundamentalmente en Circe, episodio 15 de Ulises, en paralelo con la Odisea. Episodio que, aun teniendo forma teatral, es imposible de representar teatralmente. 

El texto que vamos a encarar es el más serio de Joyce, en el sentido de que no está presente la ironía, la comicidad, o la burla joyceana, sino que se ajusta a los cánones del teatro, contemporáneo de su época. Sus modelos son Henrik Ibsen y Gerhart Hauptmann. Exiles es una obra en tres actos con múltiples cuadros. Y encontramos los momentos de transición de un cuadro a otro indicados según los cánones del teatro. En ese sentido, se ajusta a todos los requisitos y estándares del teatro. Digo que es el texto más serio de Joyce, especialmente serio, porque no arranca, ya no digamos algo parecido a una sonrisa, sino que transmite preocupaciones que el lector va siguiendo en sus vaivenes, en sus avatares, con toda seriedad.

James Joyce. 11-Julio-2014. Nora Barnacle. Ponencia de Concha Miguélez en el Ciclo de Enseñanzas Lengüajes III* celebrado en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de Madrid

El trabajo que voy a presentar sobre Nora Barnacle tiene su origen en otro estudio que hicimos Carmen Bermúdez y yo, que versaba sobre la pregunta que se hace Lacan en el Seminario 23: “¿Qué es Nora para Joyce?”

Tomaré la biografía de Nora y veremos que, desde el punto de vista literario, ella fue motivo de inspiración  a lo largo de toda la obra de Joyce. Mujer divertida, valiente  y espontánea, a la que Joyce no se cansó de escuchar ni de prestar su voz en sus personajes femeninos más importantes. Los tributos a Nora aparecen en toda su obra: Un fulgurante hilo conductor que va desde Lily, la criada, hasta Greta, Berta, Molly y Anna Livia. Podrían saberse más cosas de Nora a través de la obra de Joyce, pero sería entrar en el terreno de la  especulación.


James Joyce. 14-Julio-2014. Lucía Joyce. Ponencia de Miriam Chorne en el Ciclo de Enseñanzas Lengüajes III* celebrado en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de Madrid

                        Sombra de mi mente 
                                                  En la prolongación de su síntoma

                                                                                     Miriam L. Chorne

He parafraseado como título de mi intervención algo que dice Stephen sobre su hermana en el Episodio 10 del Ulises: “Wandering rocks”. Tiene, me parece, una extraña resonancia con la relación de Joyce con su hija Lucía: “Mis ojos me dicen que ella tiene … Rápida, distante y audaz. Sombra de mi mente.” Es parte del título que D. Hayman, especialista en Joyce, dio a su texto sobre los papeles de Lucía.

James Joyce. 11-Julio-2014. Nora Barnacle. Ponencia de Carmen Bermúdez en el Ciclo de Enseñanzas Lengüajes III* celebrado en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de Madrid

 Como ya hicimos en un trabajo previo Concha Miguélez y yo, voy a presentar una panorámica que tratará de ser esclarecedora en relación a la figura de Nora Barnacle y de los aspectos que permitieron que su relación con Joyce durase toda su vida. Voy a centrarme en una parte de la relación entre ellos, la relación epistolar mantenida al comienzo de su relación y, sobre todo, en los únicos períodos de su vida en los que se separaron, con motivo de los dos viajes realizados por Joyce a Dublín. Y tomaré algunos aspectos que, incluso, he ido planteando a lo largo de las intervenciones realizadas durante este curso de verano.

James Joyce. 22-Julio-2014. Finnegans Wake. Primera ponencia de Mario Coll en el Ciclo de Enseñanzas Lengüajes III* celebrado en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de Madrid

Buenas tardes. Quiero agradecer antes de nada la posibilidad de contar con este espacio para compartir con ustedes lo que he vivido como un verdadero descubrimiento. Gracias a la invitación de Sergio Larriera, que tuvo la inspiración de organizar este monográfico que está ya concluyendo, me vi ante el reto, diría la osadía, de acercarme –no considero haber hecho otra cosa— a lo que según Umberto Eco:

miércoles, 25 de junio de 2014

Curso Lengüajes III

Estimados tertulianos, tenemos el placer de presentaros el curso que se iniciará el próximo 1 de Julio en la sede de Madrid de la ELP


Lengüajes III
Enseñanza declarada a cargo de Sergio Larriera
En la Sede de Madrid de la ELP, Julio 2014
Gran Vía 60, 2ª planta


Sinthomaquinaciones

James Joyce

http://dl.dropboxusercontent.com/u/641112/brujula.pdf

En estas sinthomaquinaciones en torno a la obra de James Joyce, y puesto que E fue su modo de habitar RSI, se tratará de recibirlo tri-di-mansionado. Para ello, habremos de parlaserlo, sonidarlo y letrasladarlo.

Sonidar a Joyce es darle sonido, ya sea oyendo su propia voz en la lectura de un breve pasaje de Anna Livia Plurabelle, o leyendo en voz alta diversos fragmentos de sus escritos.

Letrasladar pequeñas partes de sus textos a nuestra lalengüa. Pues este ciclo será en castellano, aunque con las necesarias lecturas en lalengüa joyceana. Las películas se proyectarán en versión original con subtítulos en castellano. La excepción la constituye Finnegans Wake, film que sonará en boca de los actores, y se leerá en los subtítulos la misma lalengüa, la de Joyce.

Parlaser a Joyce implicará, respecto de elementos mínimos de su escritura, abandonarse a sus múltiples derivas translingüísticas, tanto por el sonido como por el sentido, entregarse a sus resonancias simbólicas, entrar en sus misterios esotéricos, a sus evocaciones alquímicas, mitológicas, literarias, poéticas, a sus arreglos de cuentas con la historia, sus luchas con la Iglesia Católica, sus modos de combinar filosofía y estética...

Calendario

Martes 1 (20:30-22:30) Apertura del curso: Sergio Larriera -Texto: “Dublineses” Intervienen: Alberto Estévez y Miguel Alonso

Jueves 3 (19:30-22:30) - Proyección película: “Dublineses”. John Huston (1987).
Debate: Miguel Alonso

Viernes 4 (20:30-22:30) - Texto: “Los Muertos”. Interviene: Gustavo Dessal

Lunes 7 (20:30-22:30) - Texto: “Retrato del artista adolescente”. Interviene: Miguel Alonso

Martes 8 (20:30-22:30) - Texto: “Retrato del artista adolescente”. “Stephen the inbetweener”. Interviene: Luisa Sánchez

Miércoles 9 (19:30-22:30) - Proyección película: “Nora”. Pat Murphy (2000). Debate: Olga Montón

Viernes 11 (20:30-22:30) - Tema: “Nora Barnacle” Intervienen: Mercedes de Francisco (coord.), Concha Miguélez y Carmen Bermúdez.

Lunes 14 (20:30-22:30) -Tema: “Lucía Joyce”. Interviene: Miriam Chorne

Martes 15 (20:30-22:30) - Texto (teatro): “Exiles” Interviene: Sergio Larriera

Miércoles 16 (20:30-22:30) - Tema: “La recepción de Joyce en España”. Interviene: Carlos G. Santa Cecilia

Jueves 17 (19:30-22:30) - Proyección película: “Ulysses”. Joseph Strick (1967). Debate: Luis Teszkiewicz

Viernes 18 (19:30-22:30) - Proyección película: “Bloom”. Sean Walsh (2003). Debate: Sergio Larriera

Lunes 21 (19:30-22:30) - Proyección película: “Finnegans Wake”. Mary Ellen Bute (1965). Debate: A determinar

Martes 22 (20:30-22:30) - Tema: “Anna Livia Plurabelle”. Voz: James Joyce. Interviene: Mario Coll.

Miércoles 23 (20:30-22:30) - Tema: “Anna Livia Plurabelle” Interviene: Mario Coll.

Jueves 24 (20:30-22:30) -Tema: “Anna Livia Plurabelle” Interviene: Mario Coll.
  
Viernes 25 (19:30-22:30) - Proyección película: “El hombre sin edad”. Francis Ford Coppola (2007). Debate: Sergio Larriera y Mario Coll

martes, 24 de junio de 2014

Coloquio sobre La Inquisición en el Este o Este

El próximo sábado, día 28 de Junio, tendrá lugar el acto de presentación del libro
 "Los Iluminados y la Inquisición" 
de nuestra compañera de tertulia  Mª José Martínez Sánchez, 
junto al libro  de la jurista Laura Beck Varela
titulado "Literatura Jurídica y Censura".  





Partiendo de ambos libros se establecerá un coloquio sobre la Inquisición, en la tertulia convocada por el colectivo de jueces dirigidos por Manuel Jesús Villegas Fernández.
 
La reunión tendrá lugar en el conocido restaurante Este O Este, situado en la calle Manuela Malasaña nº9, y dará comienzo a las 18 horas.  

miércoles, 11 de junio de 2014

"No solo en Navidad", reseña del cuento de Heinrich Böll a cargo de Mª José Martínez

El alemán Heinrrich Böll, nacido en 1917, premio Nobel de Literatura en 1972 y escritor de la posguerra, nos cuenta con total inocencia fingida, y con toda naturalidad, la trágica historia de una familia alemana que a lo largo de su vida ve como se pierde la honorabilidad de su linaje.

En realidad, la familia es la propia Alemania, la antigua Alemania que en buena parte se había nutrido de un pensamiento filosófíco muy particular, pero que también estaba compuesta por una población de individuos a los que Ortega llamaba filisteos, dándole a esta palabra la acepción de personas de poca finura espiritual, aunque esto sería muy difícil de concretar en cada caso. Creo que en la narración, a este tipo de individuos los representa el padre de familia. Se trata de aquellos comerciantes que tras la primera guerra mundial se dispusieron a comerciar desde la industria general y la pesada en particular, para acumular dinero y prepararse para una próxima guerra, ya que el reparto de poderes y territorios de la primera los había dejado insatisfechos.

Visto el planteamiento y según Böll, esta familia alemana tiene dos hijos: uno de ellos es Franz, el boxeador que se dedicará a repartir golpes, y el otro, el que parecía ser más sensato, se hace comunista. Esa fue la división que sufrió la sociedad alemana representada por los hijos de la familia del honrado comerciante al que, vista la desafección de sus hijos para con las fiestas navideñas, y que animado por el sufrimiento de su mujer, la tía Mila, no le quedó más remedio que celebrar las fiestas sin ellos. Y así fue realmente, porque a aquellos honrados comerciantes y empresarios dueños de las grandes industrias del acero y armamento, les venía muy bien que hubiese unos nazis para que se llevaran por delante a unos pocos comunistas que ya estaban fastidiando demasiado en sus fábricas con la manía de organizar huelgas. Al fin, unos pocos judíos, unos pocos comunistas menos… esa mezcla oportunista que detectaron como peligrosísima para el desarrollo de su propia industria tan necesitada de crecimiento. Todo estaba bien, todo se podía admitir, todo, inclusive que sus hijos no formaran parte de la liturgia navideña en tanto en su casa se siguiera poniendo para disfrute de su mujer, aquel precioso abeto de Navidad adornado de colores, luces y enanitos movibles que bailaban al son que tocaban. Así las cosas, la tía Mila vivió feliz en su casa durante la Segunda Guerra Mundial, guerra en la que Boll fue movilizado por la Wehrmascht y apresado luego por las fuerzas norteamericanas, aquella guerra de los horrores en la que murió tantísima gente, mientras que a ella sólo le preocupaba que no le faltase el abeto. Y podríamos preguntarnos ¿por qué ellos no sufrieron ningún destrozo a pesar de los terribles bombardeos que padeció Alemania? Pues es que esta es una historia que sólo habla del árbol de Navidad, pero que debajo tiene la historia comercial de aquella Alemania en la que algunos buenos comerciantes surtieron al ejército de materiales y pertrechos para la guerra, recuperando así la hegemonía perdida tras la Primera Guerra Mundial y aumentando su patrimonio. 

La tía Mila es la causa inmediata de esta historia donde la inocencia se usa como cubierta de aquel diabólico entramado, porque ¿quién puede despotricar contra la inocencia y la buena intención de la Sra. Mila que sólo tiene la “debilidad inofensiva” de querer celebrar la Navidad con sus hijos? Nadie. Y creo que para eso está hecha la narración, pera decirnos que no hay mejor tapadera que oculte cualquier cosa, como el calor del hogar, los rezos, los cánticos, y toda esa corte de dulzuras y adornos navideños para justificarlo todo, para ocultar la hipocresía de quienes sabían perfectamente lo que hacían y lo que estaba pasando, porque los festejos navideños son el semblante que mejor cubre la cara más fea de la sociedad. 

Volviendo a la narración, en la casa de la tía Mila veremos unos enanitos que hacían un “tintineo dulce y suave” y un ángel de rojas mejillas que susurraba “paz, paz”. Y así constantemente, pues la tía no quería dejar de tener allí el árbol, porque si se lo quitaban, gritaba. Pero un día, las bombas cayeron muy cerca y sucedió lo “terrible”, pues el dichoso ángel cayó al suelo violentamente y se rompió. Todos se condolieron con la tía que era una mujer encantadora, a la que eso fue lo único que le afectó de la guerra ya que su marido y sus hijos hicieron todo lo posible por ocultarle la terrible destrucción de Alemania en la que ciertamente estaban implicados. Los hijos, estratégicamente situados, tampoco sufrieron nada. Y la señora quiso seguir de fiesta con su árbol y su ángel, no sólo en Navidad, sino todo el año, pues quería que todo fuese como antes, decía, y todos se preguntaban: ¿cómo quitarle a una anciana tan encantadora esa ilusión? 

Hasta el año 46 no fue posible prepararlo todo de nuevo, y en el 47, cuando se le volvieron a caer los adornos, la tía volvió a gritar y nadie conseguía que se callase. Después de intentarlo dándole pastillas, su hijo el boxeador sugiere que le hagan un exorcismo, porque ¿quién podía ser el responsable de tantos gritos y tanto desorden? Pues el demonio, otra institución muy útil. Y sin hacerle caso al hijo, su bondadoso marido decidió volver a poner el árbol fuese como fuese. Los niños comían dulces y rompían figuritas, y entonces los mayores pensaron que sólo su generación había servido para algo. 

Al llegar el Carnaval, la tía volvió a gritar, ahora, contra todo lo que significase diversión. Se buscó a un sustituto del párroco, porque al actual ya le decían “proletario con sotana”, y mediante las influencias del tío, se intentó procesar al coadjutor y al párroco, porque no había nada más peligroso que ser proletario. La Iglesia, pues, estaba siendo manipulada y condenada si no se dejase manipular. Este es el muy valioso juego de la utilidad donde unos son útiles para otros y todos están contentos ya que además, toda aquella parafernalia de la Navidad, también era algo muy útil para favorecer el comercio mediante las importaciones que el buen señor hacía. 

Pero la tía Mila no era del todo feliz. Ella necesitaba tener segura la fiesta diaria, y para eso necesitaba que todo el mundo disfrutase con ella de aquel aroma y de aquel encanto de luces y de velas, al mismo tiempo que ella, con su tirita morada recogiéndole las arrugas del cuello, seguía siendo encantadora. No hay nada en la vida como El discreto encanto de la burguesía, aunque otros intenten estropearlo. Y eso es lo que ella no quería, porque el disfrute de ciertas cosas, para que sea completo, ha de ser un disfrute colectivo, de tal forma, que nadie se atreva a ponerlo en duda con su disidencia. Pero si no era Navidad, la tía no veía que otras personas disfrutaran como ella, y eso la ponía enferma hasta que llegaba de nuevo, la “auténtica Navidad”. 

Lo que pasó luego es que el cuerpo del bondadoso industrial se cansó de tanta velita y tanto aburrimiento, y como la tía seguía enferma, el hombre adquirió unos hábitos inmorales calificados como adulterio, al mismo tiempo que los dos sacerdotes antes acusados fueron absueltos. Ya eran otros tiempos y los hijos, que también se habían cansado de tanta celebración navideña, contrataron a un cómico. Yo creo que aquí el mismísimo Boll, suelta la carcajada cuando nos dice que la tía descubre en la cama la identidad del personaje. Y el comerciante cristiano dejó de parecerlo, y hasta contrató a una compañía de actores que también salieron ganando, aunque por causas económicas hubiera que rebajarles el sueldo. Esos fueron, tal vez, los únicos efectos malos de aquella situación, ya que las guerras proporcionan trabajo a mucha gente. 

El relato es francamente largo porque Böll no quiso dejarse nada en el tintero. 

La tía Mila y el prelado permanecieron inamovibles, cosa lógica en Iglesia y tradición. 

El boxeador acabó arruinado y de monje contemplativo, los nazis filosofaban. 

Lucie y Karl se fueron a Hispanoamérica, como tantos otros. 

El hijo comunista se quedó en su ciudad organizando su distrito, y el honrado comerciante, cansado de tan ridícula historia, acabó harto sin ni siquiera quitar el polvo a las figuras de cera que habían terminado por sustituir a sus nietos. 

Y eso fueron los efectos, algunos impredecibles, de haber mantenido por tanto tiempo una ficción absurda que solamente les sirvió a ellos durante un tiempo, y a Böll, para hablarnos de Alemania. 

La vida siguió y la tradición, tal vez, cambió de rumbo. 

Ojalá


Mª José Martínez 
   


jueves, 22 de mayo de 2014

Oscar Caneda abre la tertulia 53 sobre El muchacho que escribía poesía, de Yukio Mishima.

Si bien el cuento podría no ser autobiográfico, sí es autorreferencial. La voz del narrador evita la primera persona,  lo hace en tercera, pero siempre se ubica en el punto de vista del protagonista; habla desde su subjetividad. Y, como veremos, hay coincidencias en el contexto de la época en que ambos, autor y personaje, vivieron.

Durante una enfermedad, escribió en una semana una serie de poemas cuando ya se sentía entusiasmado porque le era sencillo escribir varios al día. Ya da cuenta de su narcisismo y de su arrogancia juvenil como de su inexperiencia.

"Una semana: Antología". Recortó un óvalo en la cubierta de su cuaderno para destacar la palabra "poemas" en la primera página. Abajo, escribió en inglés: "12th. 18th: May, 1940".

Titula “Una semana: Antología” 

¿Era necesario destacar la palabra “poemas” en la portada?

“Abajo escribió en inglés…”

En la adolescencia del escritor, Japón estaba a pocos años de la occidentalización de su cultura, en esa generación aún estaba presente lo ancestral en su historia familiar. Esa alusión al idioma inglés en un bajo de página, alude a la tensión que le producía la coexistencia de ambas culturas.

“Sus poemas empezaban a llamar la atención de los estudiantes de los últimos años. "La algarabía es por mis 15 años". Pero el muchacho confiaba en su genio. Empezó a ser atrevido cuando hablaba con los mayores. Quería dejar de decir "es posible", tenía que decir siempre "sí".”

Su baja autoestima, a la cual hace referencia en otro párrafo al indicar que se siente físicamente feo, es aliviada por la mirada que, de sus poemas, le hacen sus compañeros mayores. Justifica ese entusiasmo por su corta edad, pero se deja ver su incipiente atrevimiento: comienza a dejar “de decir es posible, para decir siempre “sí”.

Nos dice que estaba anémico de tanto masturbarse, y aclara “su fealdad no había empezado a molestarle”, sin embargo en la siguiente frase destaca que la poesía estaba en otro sitio diferente a sus sensaciones “físicas de asco”. Era “algo aparte de todo”.  Vive la poesía como algo externo a él, que no lo compromete, como si estuviese afuera de la vida. De ahí que produzca metáforas sobre el mundo exterior, en todo objeto que pueda transformar en lo que para él es “bello”. Su falta de vivencias lo hacen  contemplativo; la carencia de conocimientos lo lleva a estudiar el diccionario para rescatar palabras.  Escribía palabras “sin emoción”. No le gustaba escrutar su mundo interior ni el mundo exterior, se limitaba a escribir sobre aquellos objetos que le permitieran tener la ilusión de felicidad; así lo sentía, y así lo decía:

 Rechazaba fríamente los objetos reales pero extraños que no podía transformar: "No hay poesía en eso". 

Con el acceso al Club Literario acude al Diccionario de la Literatura Universal, donde se hallan las biografías de los escritores. Él no las leía, se limitaba a contemplar las fotos de los poetas. Los que más le llamaban la atención eran los que lucían más jóvenes y “bellos” Se sentía atraído por el suicidio de los poetas románticos, salvaguardándose en su corta edad. Veía a la muerte como una ilusión demasiado lejana, de modo que la muerte era otra de sus contemplaciones. Más adelante, su monitor le dice:

“- Hay dos tipos: Schilla y Goethe. Sabe quién es Schilla, ¿no es cierto?”
“- ¿Quiere decir Schiller?”
“- Sí. No trate nunca de convertirse en un Schilla. Sea un Goethe”.

A primera vista nos informa que él no había leído a ninguno de ellos, de hecho en el cuento se deja entrever que poco y nada ha leído. Y hay algo curioso: el juego con la fonética. El monitor le dice Schilla, refiriéndose a Schiller. En la fonética inglesa la terminación “er” se suele pronunciar con un fonema, mezcla de “a” y “e”, pero un extranjero de esa lengua se inclina más por la “a”; de modo que aquí tenemos otro dato de la tensión entre las culturas, en este caso a través de la lengua. El joven no ha asimilado aún el idioma inglés, y pronuncia Schiller tal cual está escrito.  Además, los escritores que llaman su atención pertenecen a la cultura occidental. Y el monitor le está diciendo que abandone su postura romántica por algo más comprometido con su propio ser.

Conoce a R, presidente del Club Literario, quien no hacía reparos en ser “amigo” de un joven menor; él lo atribuía a que R lo consideraba genial, y como –creía-, R era un genio, entre genios no hay edades. Comienzan a tener una relación epistolar; ha de haber sido ideal para el muchacho ya que, una vez más, no pondría el cuerpo. R es un poeta anónimo, apenas ha editado un libro y de manera privada, pero el muchacho lo cree genial, no tanto por su valoración sino porque antes  R le da valor al muchacho. Si para él soy un genio, para mí él lo es. El autor subraya esa anonimidad nombrándolo con una inicial, en el cuento no llega a tener nombre. Es decir: existe en la mirada del muchacho, como los objetos que podía “transformar”.  No era consciente de la carencia que le hacía escribir, lo vinculaba a su “genio”, quizás como un modo de no querer asumir su falta, de no querer verse a sí mismo.

“… Sus poemas no nacían de la necesidad. Le venían naturalmente; aunque tratara de negarlos, los poemas mismos movían su mano y lo obligaban a escribir. La necesidad implicaba una carencia, algo que no podía concebir en sí mismo. Reducía, en primer lugar, las fuentes de su poesía a la palabra "genio", y no podía creer que hubiera en él una carencia de la que no fuera consciente. Y aunque lo fuera, prefería llamarlo "genio" y no carencia”.

Un juego de béisbol de sus compañeros le refleja algo de lo que es incapaz: compadecerse, llorar, sentir. Sólo en la contemplación encontraba el motivo de su poesía. Esta revelación le hace abandonar el tema “naturaleza” por el del “amor”. Algo que jamás vivió pero que ahora trataría de abordar con la única herramienta que aprendió en el diccionario: las palabras. En ellas encontraba todo lo que necesitaba, las resignificaba al modo que le era propicio; en ellas encontraba el dolor, la amistad, el horror… todo estaba allí, pero siempre fuera de él. Las palabras no eran las que significaban experiencia, sólo signos que le hacían imaginar distintas emociones. Sin sentirlas. No había conflicto entre el mundo exterior y su pensamiento; como si la cultura le rozara su genialidad y su candor, sin alterarlo.

Asimismo, daba  a las palabras un sentido universal, tal vez intentando borrar la frontera de las dos culturas que le producían tensión, sin ser consciente de ello.

“Le hubiera sido fácil recurrir a la imaginación. Pero el muchacho dudaba en hacerlo. La imaginación necesita una clase de identificación en la que el ser se duele con el dolor de los demás. El muchacho, en su frialdad, no sentía nunca el dolor de los demás. Sin sentir el menor dolor se susurraba: "Eso es dolor, es algo que conozco”.

Cuando R lo invita a tener una charla y le confiesa su enamoramiento con una mujer casada, el muchacho cree tener la oportunidad de ser testigo de lo que estar enamorado. Lejos de su intuición, le parece algo ya leído, ya conocido por él. Además lo ve como algo banal, mediocre, alejado de la poesía. Para R la mujer era muy bella; para la mujer R era hermoso, tanto que le elogió su frente y sus cejas. Esto es algo que no entendía el muchacho: ¿Cómo podía ver algo hermoso en una frente tan fea? Además con esas cejas gruesas y juntas. Tan lejos de la experiencia estaba...

“En ese momento el muchacho tuvo la revelación de algo. Había visto la ridícula impureza que siempre se entremete en nuestra conciencia del amor o de la vida, esa ridícula impureza sin la cual no podemos sobrevivir ni en ésta ni en aquel: es decir, la convicción de que el ser cejijuntos nos hace bellos”.
“El muchacho pensó que también él, quizás, de un modo más intelectual, estaba abriéndose camino en la vida gracias a una convicción parecida. Algo en ese pensamiento lo hizo estremecerse”.

Era inconsciente de que, por su narcisismo e imposibilidad de sentir, le hacía falta vivir para hallar las preguntas adecuadas.

El final del cuento, es intenso y significativo: escucha un golpe de un bate a una pelota de béisbol. Recordemos que el juego de béisbol de sus compañeros le había hecho vislumbrar lo más cercano a un sentimiento, aunque ajeno a él. Este golpe y los gritos de sus compañeros, entonces, le dieron, “por primera vez en su vida” la revelación de que algún día dejará de escribir poesía. Con claridad nos explicita que para el muchacho la poesía está fuera de los conflictos e impurezas que definen la vida. Por eso al intuir que en el futuro él deberá, sin remedio, vivir, ya no escribirá poesía.

“El muchacho se mordió los labios y sonrió. El día se estaba oscureciendo. Oyó los gritos que llegaban desde donde practicaba el Club de Béisbol. Percibió un eco lúcido cuando una pelota golpeada por bate fue lanzada hacia el cielo. "Algún día, tal vez, yo también deje de escribir poesía", pensó el muchacho por primera vez en su vida. Pero todavía le quedaba por descubrir que nunca había sido poeta”.

Y la última frase del cuento, el narrador se aleja del protagonista y, con su propia voz, dice:

“Pero todavía le quedaba por descubrir que nunca había sido poeta”

Óscar Caneda