jueves, 16 de febrero de 2012

La interpretación como clave en Bienvenido Bob de Juan Carlos Onetti. Comentario de Rosa López

Es el mismo cuento el que nos da todas las claves, el que nos da las respuestas. Efectivamente, uno de los ejes es el que tomó Miriam, el odioenamoramiento. Vemos con toda nitidez las dos caras, la del odio y la del amor. Pero todo el cuento puede ser leído como la degradación de la vida desde los ideales de la juventud a la ruindad propia de la vejez.

Uno de los primeros detalles que quiero destacar hace referencia a ese momento en que el narrador manifiesta su necesidad de casarse:

Cuando llegó el momento de que yo no pudiese desear otra solución que la de casarme con Inés cuanto antes... No sé cómo supo mi necesidad de casarme con su hermana... Mi amor por aquella necesidad”.

Es evidente que se está separando el amor directo hacia la mujer, de la necesidad de casarse con ella: Amor y necesidad. La pregunta es la siguiente: ¿Cuál es la necesidad? La respuesta la da el mismo narrador: limpiar su vida, recuperar el fundamento anterior a la entrada en la vertiente degradada de la vida, cuando él era limpio, puro, cuando él también era joven y creía en los ideales. Por tanto, la necesidad de casarse con Inés, esa mujer joven, es la necesidad de dignificar su vida, de limpiar la suciedad hedionda. Esto no debe extrañar, dado que es habitual el matrimonio de hombres mayores con mujeres muy jóvenes, situación donde se revela cierto vampirismo, en el sentido de chupar la juventud del otro, en lo que la juventud tiene de vida que emerge, todavía no manchada, por decirlo de alguna manera.

Por otro lado, me parece que hay dos significantes que están en juego permanentemente durante todo el relato: “vejez” versus “juventud”. De hecho, la palabra viejo la encontramos ya en la primera frase:

Es seguro que cada día estará más viejo”.

Esto es lo interesante. ¿Cómo se explican racismo y odio? El odio consiste en odiar en el otro el ser. Y ello porque ese ser del otro nos evoca algo de nuestro propio ser que nos resulta intolerable. Y ahí se explica también, de forma muy rápida, el racismo.

El narrador es un hombre ya mayor, que ha manchado su vida con el alcohol y el sexo, por tanto, odia en el otro la juventud que dice implacable, maravillosa, llena de promesas. Y a la vez, el joven Bob, cuando es interpelado para que responda por qué no permite el casamiento con su hermana, le interpreta diciendo:

Habría que dividirlo por capítulos, no terminaría en la noche. Pero se puede decir en dos o tres palabras... usted es viejo y ella es joven

Porque ella todavía no está manchada y usted sí, porque usted es un hombre hecho, es decir, deshecho. O sea, no es que este hombre a su edad fuese especialmente malo, es que la vejez degrada. Creo que Onetti, al igual que Freud, escribe un texto sobre lo perecedero. Para él, el sentido de lo perecedero lo daría la vejez.

Sintetizando, tenemos al joven de los ideales genialmente explicado, personaje que no miente nunca, y no va a mentir porque cree en la verdad y en el ideal femenino, cree que la madre y la hermana son unas santas. Además, son tales los ideales, que quiere ser el arquitecto de una vida bella, crear una ciudad donde la vida sea feliz. Pero es el hombre de los ideales que, al cabo de diez años, aparece pegado al Whisky, degradando su vida y pegado a la mujer que ha elegido: “mi señora”. Es lo que permite, al narrador, configurar el tono de su venganza. Bob, finalmente, cayó en lo que odiaba.

Hay una frase en la que el narrador expresa dos sentimientos:

Yo no tenía por él más que odio y un vergonzante respeto”.

Vemos en ella el respeto a la juventud. En definitiva, a uno le arrastran las cosas sin deseo, mientras que al otro lo mueven los ideales. Pero cuidado con éstos, son muy mal motor.

En relación al odio y al amor, no me parece contradictoria la relevancia tiene el amor con el hecho de que también aparezca la vertiente de odio. Podemos decir que el cuento comienza presentando el orden del odio, y finaliza con una página dedicada al amor, la última:

Nadie amó a mujer alguna con la fuerza con que yo amo su ruindad, su definitiva manera de estar hundido en la sucia vida de los hombres... Cuando le veo así mi corazón desborda de amor”.

Es evidente que se bascula entre el amor y el odio.

Entiendo de la siguiente manera el momento en que el narrador hizo sonar la nota del piano, cuando estaba esperando que bajase Inés. Allí se miraron con el “vergonzante respeto”. Y empezó a sonar la nota grave cada dos segundos.

Pensé que no estaba haciendo sonar el piano por una incomprensible bravata, sino que lo estaba llamando

Es una demanda al otro. Y toda demanda, sea la que sea, en su estructura, es demanda de amor. Y dice que la profunda nota, que tenazmente hacía renacer mi dedo en el borde de cada última vibración:

Era la única palabra pordiosera con que podía pedir tolerancia y compresión a su juventud implacable

Es espectacular.

En resumen, Bob, en su juventud implacable, es el hombre de la verdad, el hombre que interpreta al otro. Le pregunta si esa noche es “una noche de leche o de Whisky, de ímpetu de salvación o de salto al vacío”. La necesidad de casarse del narrador era un ímpetu de salvación, pero podría devenir un salto al vacío. Me parece una interpretación formidable.

Y un mensaje del cuento: Uno envejece para peor salvo que se haga algo extraordinario.

Rosa López

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena explicación, gracias.

Anónimo dijo...

Verdaderamente increíble. De verdad, muchas gracias por esta espectacular explicación, me ha ayudado mucho en un trabajo que tengo que hacer, me ha servido para aclarar muchas cosas y entender la verdadera razón del odio mutuo.

Anónimo dijo...

me pareció excelente, muchas gracias.